Salió a la calle, subió caminando, con ese aire cargado que amenaza tormenta. Chispeó, relampagueó, tronó. Palpitó su corazón; llovió, relampagueó, tronó, palpitó su corazón, se le mojaba el pelo.
Se sentó junto a la ventana, sonrió junto a las gotas de agua que corrían por su cara. Miró al cielo y sonrió, y cerró los ojos e imaginó que el cielo era azul y hacía sol.
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