Hoy he comprado un bañador blanco y una toalla roja ¡Ya tengo una toalla roja y un bañador rosa!
Admito que no ha sido tan grave como parecía cuando salió de la lavadora, pero lo relevante es que: mañana voy a la piscina.
No sé hablar francés en Amberes. En Bruselas tengo un francés perfecto, pero aquí, cuando me acerco a un dependiente pensando "¿hablo en inglés?, ¿hablo en francés? ¿será de Cuenca?", me pongo nervioso y... patino. Cuando empiezan ellos no hay problema, ahí me suelto. La moraleja es: si alguien quiere hablar francés conmigo, que empiece él, porque mi francés es una lengua defensiva y no vale para iniciar el ataque (encontrarse en un ambiente donde, por su propia naturaleza, el francés se respira en el aire cuenta como situación hostil y cabe la defensa).
He pagado en el Goethe Institut, el 28 de febrero empiezo a pasar los sábados en Bruselas.
Y soy consciente de que ésta no es mi vida, y ésta no es mi casa [+], y que, por ello, esto es un tanto irreal, pero he vuelto a abrir un blog.
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