Sí, vuelvo a escribir romanticadas pasteleras, ¿pasa algo? no me importa si es muy tonto, soy así de dulce. Hostia puta.
jueves, 7 de mayo de 2009
de vous
en espagnol, on dit que le français c’est une langue si formelle qu’on parle de vous même à la femme avec laquelle on fait l’amour. Moi, je crois plutôt qu’il s’agit du fait que je peux pas vous sortir de ma tête.
lunes, 4 de mayo de 2009
Utopía
Salió a la calle, subió caminando, con ese aire cargado que amenaza tormenta. Chispeó, relampagueó, tronó. Palpitó su corazón; llovió, relampagueó, tronó, palpitó su corazón, se le mojaba el pelo.
Se sentó junto a la ventana, sonrió junto a las gotas de agua que corrían por su cara. Miró al cielo y sonrió, y cerró los ojos e imaginó que el cielo era azul y hacía sol.
miércoles, 29 de abril de 2009
Todos tenemos una buena razón, grande y redonda, para que corra la sangre por nuestras venas. Yo tenía dos, sus dos mejillas sonrojadas sobre su blanca piel, escoltando la sonrisa más bella del mundo.
Y ahora me deshago en lágrimas, y me deshago en tinta, y no acierto a rimarle un poema que le haga honor -pero por eso no me frustro, no hay poeta que pueda hacerlo-. Tal vez tampoco haya hombre que pueda retenerla. O tal vez soy gilipollas.
martes, 3 de febrero de 2009
Tanvías
Tenía que pasar, y ha pasado.
Yo indiqué un giro a la izquierda, giré el manillar a la izquierda, la rueda giró a la izquierda, la bicicleta fue hacia la izquierda, la rueda entró en el rail, la bicicleta se cayó, yo me caí, mi zapato se cayó, acabé por los suelos medio descalzo, pero no me hize nada, con el corte del afeitado y el golpe en el dedito del pie del domingo en la piscina estoy suficientemente lesionado, como para, además, hacerme pupa con la bici.
Y: ¡Yujuu! nieva, ayer estaba todo blanco precioso, y hoy caen copos. Pero yo no vuelvo a la piscina hasta que no haga sol, que ayer casi me congelo (si no me retracto esta tarde, me retracto mañana, porque sol no va a hacer, y yo no me quedo sin piscina).
lunes, 2 de febrero de 2009
Reader
Yo leo. Mi mamá me mima, y esas cosas... y blogs. Blogs de gente que no conozco pero que escribe bien, sin faltas de ortografía, buena puntuación, corrección sintáctica y esas cosas.... y últimamente dedico bastante tiempo a ello, devorando blogs, leyendo las anécdotas diarias de gente que no conozco pero que escribe bien; retrocediendo, hasta que llego al momento en que decidieron hacerse un blog... y tengo que parar. Y leyendo lo que publican hoy, entrando de cuándo en cuándo en esos blogs a ver qué hay... La mayoría de las veces que entro no se ha actualizado... y descubrí una cosa muy bonita que tiene Google, que se llama Google Reader, y que me recoge todo lo que leo en una sola ventana y me avisa cuando algo se ha actualizado.
Yo antes me aburría, me veía con ánimo de leer un blog, y me lanzaba a la tarea de abrir uno por uno todos los blogs que leo a ver si había algo ... y, al final, a veces, encontraba algo y lo leía. Ahora, dedico un segundo a abrir google reader, me encuentro con qué se ha actualizado, voy, lo leo, y no estoy en el humor adecuado para asaltar ese blog, y no vale la pena. Y voy a pasar de google reader.
Si tu viens n'importe quand, je ne saurai jamais à quelle heure m'habiller le cœur... Il faut des rites.
sábado, 31 de enero de 2009
Ranas
He decidido que, de aquí en lo sucesivo y hasta nuevo aviso (o cambio de opinión no comunicado) mi comida favorita es la crema de champiñones [+].
***
Ayer compré una consola. Una consola pequeñita con un juego de ranas. La obtención de la consola pasó por buscar infructuosamente el precio, decidir preguntarlo en caja, ir tasándola mentalmente mientras caminaba ("tres... cinco... cinco euros por esto, si es más, la dejo"), llegar a la caja, preguntar el precio, y que me enseñen la pegatinita donde ponía bien claro "seis coma setenta y algo", "bien, vale, no lo había visto, gracias". Y salí de ahí con una consola, una cubitera de hielo... manzanera de hielo, tengo manzanitas de hielo =), y todo lo contrario de orgullo por mi capacidad para leer un embalaje.Las consolas baratas se basan, como todos sabemos, en parecerse a una Game Boy. La mía se parece a una Nintendo DS, con dos (2) pantallas de cristal líquido, lo que no deja de estar chulo; que, además, quedan protegidas al plegarse la consola, con lo que no se rallan. Por supuesto, para que una consola se parezca a una Nintendo DS tiene que tener los mismos botones, resultando en la existencia de tres botones redundantes (start, A, B; todos sirven para empezar a jugar, ponerlo en pausa y salir de pausa, puedo usar el que prefiera) y dos adornos laterales que pretenden ser los botones R y L.
Mis ranas quieren llegar a unas hojas que flotan en el río para sentarse allí. Para ello, tienen que cruzar una carretera (pantalla de cristal líquido 1) y un río (pantalla de cristal líquido 2). Por la carretera pasan coches, que mis ranas quieren esquivar; y, por el río, flotan troncos sobre los que mis ranas quieren saltar para cruzar hasta las hojas.
Mis ranas enseñan a esquivar lo que no nos gusta y buscar lo que nos gusta. Mis ranas también enseñan coordinación psicomotriz, pero eso es muy pedante para este blog. Mis ranas enseñan a cambiar de persepectiva. Mis ranas enseñan que, cuando algo te sale bien, subirás de nivel y será más jodido. Mis ranas enseñan a) inducción y b) ahorro en la redacción de las instrucciones del producto.
En niveles superiores hay troncos que parpadean. Mis ranas enseñan que lo que parece seguro puede no serlo (pero esas apariencias erróneas se corregirán gracias a la inducción).
Mis ranas viven en una retícula más o menos perfecta de diez por siete (sólo las solo cinco hojas que hay al final son sólo cinco y están un poco descolocadas, se puede acceder a ellas desde cinco células de las diez que componen la línea anterior). Para mis ranas existen tres tipos de movimientos: movimientos guays, con los que avanzan; movimientos chungos, con los que se mueren (y pierdo una rana); y movimientos imposibles, que no van a ocurrir por mucho que se lo mandes (como irse fuera de las pantallas o saltar a una hoja desde una de las cinco células desde donde no se puede). Mis ranas enseñan la distinción entre poder ser, no poder ser y por poder puédese pero mejor no lo hagas.
Mis ranas tienen una vida útil de noventa (90) segundos (si antes no las atropella un coche, caen al río, el tronco en que están posadas se va fuera de la pantalla, o supero el nivel); durante esos noventa (90) segundos puedo coronar tantas veces como sea capaz; y tengo un total de seis ranas (vidas); gano una rana (vida) por cada nivel que supero (coronando cinco ranas). Mis ranas enseñan a trabajar bajo presión.
El juego se gana coronando cinco ranas. Mis ranas enseñan que gritar "¡dama!" no sirve de nada. No he visto a mis ranas funcionar en su hábitat natural (submanada de cachorros humanos), pero probablemente enseñen el concepto de número primo: "bueno, perdí, pero conseguí la mit... la terc... las tres cuar...")
Mis ranas pueden moverse en cuatro direcciones, pero sólo les interesa ir en una (se trata de coronar) a no ser que necesiten apartarse para que no las pille un coche. Mis ranas enseñan a invertir en seguridad, pero no más de lo necesario ni crear riesgos que podrían haberse evitado y que llevan a perder tiempo yendo hacia atrás. Mis ranas enseñan que se puede correr delante de los coches, pero que vale más no hacerlo.
Al empezar a jugar suena una música hortera durante unos segundos, antes de que empiece el juego. Mis ranas enseñan que la vida está llena de ritos estúpidos y desagradables que no gustan a nadie, pero que están ahí y preceden a cosas buenas (el juego).
Vienen coches en dos direcciones y los troncos van en dos direcciones (dos hileras de coches y dos hileras de troncos, cada una en una dirección). Mis ranas enseñan a considerar más de una variable. Mis ranas no enseñan el funcionamiento de un curso fluvial.
¡Y es amarilla! [+]
***
Hoy fui a la piscina. Me duele todo, no sé respirar, no sé lo que es el ritmo, y mañana vuelvo.
viernes, 30 de enero de 2009
Swimming
Hoy he comprado un bañador blanco y una toalla roja ¡Ya tengo una toalla roja y un bañador rosa!
Admito que no ha sido tan grave como parecía cuando salió de la lavadora, pero lo relevante es que: mañana voy a la piscina.
No sé hablar francés en Amberes. En Bruselas tengo un francés perfecto, pero aquí, cuando me acerco a un dependiente pensando "¿hablo en inglés?, ¿hablo en francés? ¿será de Cuenca?", me pongo nervioso y... patino. Cuando empiezan ellos no hay problema, ahí me suelto. La moraleja es: si alguien quiere hablar francés conmigo, que empiece él, porque mi francés es una lengua defensiva y no vale para iniciar el ataque (encontrarse en un ambiente donde, por su propia naturaleza, el francés se respira en el aire cuenta como situación hostil y cabe la defensa).
He pagado en el Goethe Institut, el 28 de febrero empiezo a pasar los sábados en Bruselas.
Y soy consciente de que ésta no es mi vida, y ésta no es mi casa [+], y que, por ello, esto es un tanto irreal, pero he vuelto a abrir un blog.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)